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Wander & Wonder: Short stories on the road III (Español).

  • 7 ene 2025
  • 3 Min. de lectura


El viaje continúa, así como este gusto por escribir. Gracias otra vez a todos por acompañarme. Cada día que pasa estoy más convencida de que esta aventura se convirtió en un punto de quiebre para mi. Tal vez suena un poco dramático, pero es el tono es perfecto para este capítulo: Nápoles.



Bienvenidos al verdadero caos italiano.

En un principio teníamos pensado usar Nápoles como punto base para explorar la Costa Amalfitana. Pero, como en lugar de eso nos quedamos en Sorrento, la visita a esa ciudad pasó de ser un plan de cuatro días a sólo una tarde. Todo más caótico todavía.


Si Positano es la postal soñada de Italia, Nápoles es el corazón pulsante, crudo y apasionado. Imagínense barrios de calles estrechas e intrincadas, casas coloridas al borde de la montaña y sogas con ropa tendida de balcón a balcón. La ciudad se siente viva, como si fuera un corazón que late a su propio ritmo y que no espera por nadie. No te queda opción más que subirte a la ola, o dejar que la marea te lleve.


Para mi, Nápoles es de esos lugares donde realmente llegue a pensar “yo podría vivir acá”. Me pasó en ciudades como Nueva York y me pasa, por supuesto, cada vez que vuelvo a Buenos Aires. Son ciudades con su lenguaje particular y su latir resuena con el mío. No deja de sorprenderme esa sensación de conexión cuando estoy en una ciudad así, como de pertenencia. No es el escapismo romántico de la Costa Amalfitana, pero la realización electrizante de que una ciudad es para mi. 


La presencia Argentina.

Este capítulo del blog se está volviendo un poco personal, espero que no les importe. Nápoles me hizo sentir muchas cosas, entre ellas: contradicción. Creo que no está mal cambiar de idea varias veces en la vida si hay una razón suficiente para hacerlo. Nuestra existencia es muy compleja como para dejar que la terquedad nos impida crecer.


Nápoles es una ciudad que ama tanto a Maradona, que cada esquina parece un santuario, llenas de fotos, posters, camisetas de diferentes equipos y música. El amor que los italianos (especialmente los del sur) tienen por el jugador parece ser incluso mayor al que tenemos en Argentina. Decir su nombre provoca sonrisas y desencadena mil anécdotas que hacen que el idioma no sea una barrera para contar el impacto que tuvo en la ciudad y sus habitantes.


En lo personal, nunca fui tan fan. Siempre me costó separar al personaje, el artista y la persona. Sin embargo, pararse en esa esquina rodeada de ese nivel de adoración me emocionó hasta las lágrimas. Me recordó que Maradona es parte de la identidad Argentina, de su cultura, su historia, su mística y contradicciones. Y no hay nada mas emocionante que ver a mi país siendo adorado.

Nápoles ama a Maradona y, a través de él, parece amar a Argentina también.


A continuación: Sicilia.

Este viaje está llegando a su fin. Sólo nos queda recorrer Sicilia, una región que parece una Italia completamente diferente. Pero no terminaremos el recorrido sin antes cubrir algunos extras que creo que vale la pena mencionar. Porque al viaje aún le queda un recorrido en tren nocturno, una experiencia no tan feliz en Palermo y, ¿sabían que las ruinas de Pompeya no son iluminadas por la noche? Nosotros tampoco, y la sorpresa fue tan grande como el susto que nos pegamos.


Gracias de nuevo por compartir este viaje conmigo. Nos vemos la próxima!


Ce.

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